Autor: Anna Adeliño Recasens

Era un 24 de enero de 1996. El reloj marcaba las ocho y media de la noche cuando en la Clínica del Pilar de Barcelona un bulto escurridizo se asomó por primera vez al mundo. Ese lozano y pequeño ser se llamaría Anna y sería el último de sus hermanos (Raquel y Manel) en nacer. Como todo animal prematuro, el bebé fue creciendo y a su vez aprendiendo, curioso de su entorno. Podríamos decir que uno de los momentos más importantes de su vida fue el inicio de su periodo escolar, aunque en aquel entonces, para ella ese edificio llamado escuela no era más que una especie de condena sin sentido por la cual se veía obligada a mantenerse despierta. Sin embargo, fue allí, entre aquellas paredes de Mare de Déu dels Àngels, donde conoció a los que serían sus nuevos compañeros de viaje en la vida. Y Anna siguió creciendo, cayendo y levantándose junto a su familia y amigos, pasando largas tardes en el parque de delante de su casa. Aprendió a aborrecer las mañanas y a reverenciar las siestas. Aprendió a odiar a las pasas y a amar a la crema de cacao. Aprendió a cantar Bola de Dragón y a abuchear a Barbie. Aprendió a maldecir las matemáticas y a valorar la filosofía. Aprendió a necesitar la música y a idolatrar la lectura. Aprendió a apartar los agudos y a apreciar los graves. Aprendió a entender y a no rechazar. Aprendió a aprender…Y aprendió que aprendería. Así, poco a poco, fue consagrándose su ignorante e inocente (aunque a veces cruel) visión del mundo. Con todo este entramado de pensamientos y demás contradicciones cognitivas, Anna decidió su rumbo laboral: sería periodista. Por este motivo, actualmente es estudiante de periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sabe que no sabe nada. Sabe que sabía y que sabrá. Y sabe que seguirá sabiendo. Por el momento, ha abierto un blog sin saber exactamente por qué ni para qué. Después de todo, el verbo saber es muy limitado, así que digamos solo que lo siente.

Sé que existo si te puedo mover

Anna Adeliño

17 / 04 / 2016


Banderas tricolores ondean en el aire. Docenas de pancartas reposan en el suelo, sabedoras de que en unos pocos minutos serán alzadas por una multitud vitoreante. Murmullos crecientes que se van concentrando lentamente en la plaza Virrei Amat de Barcelona. Pares de ojos curiosos que, desde los alrededores de la plaza, se topan con los colores rojo, amarillo y morado.

De nuevo, Nou Barris es este domingo el escenario de un nuevo acto en conmemoración del 85 aniversario de la proclamación de la Segunda República, organizado por el Ayuntamiento de Barcelona, con una alcaldesa Ada Colau muy comprometida con la causa republicana. Así lo anunció el ejecutivo barcelonés en un comunicado oficial presentando una serie de actos del 14 al 17 de abril, la mayoría en este distrito. Y el de hoy es un acto especialmente emotivo para los vecinos y vecinas de Nou Barris. La alegría es palpable en el ambiente, cada vez más visible a medida que la marcha, iniciada en Virrei Amat, se acerca al destino e inspiración de sus sonrisas: la ahora rebautizada Plaça de la República.

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La placa provisional de la ahora llamada Plaça de la República /Anna Adeliño

 

 De Plaça Llucmajor a Plaça de la República

-El cambio de nombre era indispensable, sobre todo en una ciudad como Barcelona, con todo lo que ha supuesto para la Segunda República, tenía que tener una plaza así- comenta Óscar Gil, vecino del distrito de 31 años, envuelto en la bandera tricolor.- El nombre llega por fin y no podemos más que felicitarnos.

Parece mentira que algo tan banal como un nombre pueda simbolizar una victoria histórica. Y es que el cambio de nombre de la Plaza que une Via Júlia y el paseo Valldaura es una petición histórica de la Mesa Unitaria de Nou Barris por la República. Josep Mª Gil Martínez, de 65 años y con una larga trayectoria en el movimiento vecinal, lo enfatiza:

-El que se cambie el nombre significa actualizar la voluntad de muchos vecinos y vecinas que, desde hace mucho años, venimos aquí para reivindicar el final de la dictadura y la consecución de la República como un espacio para el pueblo- afirma mientras entorna los ojos para ver con mayor claridad cómo los vecinos colocan la bandera republicana y catalana a los pies de la escultura de homenaje a la República de Josep Viladomat.

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Vecinos de Nou Barris colocando la bandera republicana y catalana en el monumento que preside la escultura de de Josep Viladomat /Anna Adeliño

 

Los valores, ¿fantasmas o realidad?

“Libertad, igualdad y fraternidad”. Con estas tres palabras se encabeza la marcha republicana. ¿Y qué opinan los participantes de esta fiesta ciudadana sobre estos valores tan mencionados y coreados a la par que el lema “España, mañana, será republicana”? ¿Son vigentes en un mundo globalizado como el actual, o han desaparecido para convertirse en un eco lejano de los libros de historia?

Mònica Palet, de 41 años, tiene muy claro que se han perdido. -Es básicamente por culpa del sistema neoliberal del consumismo puro y duro que se basa en el individualismo y no en la colectividad- comenta con cierto malestar, cerca del lugar donde minutos antes se había hecho la ofrenda floral en honor a los que lucharon por la causa republicana. -Hay movimiento social, pero también es importante que nuestros gobiernos a nivel institucional tengan en cuenta una época que nuestros abuelos y bisabuelos vivieron con orgullo.- Y concluye rechazando el sistema monárquico, “obsoleto y lleno de corrupción”.

Pilar García Velázquez, de 76 años, cree que los valores se han debilitado por haber sido perseguidos durante muchos años. Sin embargo, se muestra esperanzada y segura de que el legado de la república estará a salvo en las manos de la juventud del país. -Tenemos a unos jóvenes muy preparados, tengo su ilusión- afirma con convicción. -Fuimos a apoyar el 15M a Madrid. Lo que la gente mayor podíamos llevar de nuestro esfuerzo, lo llevamos, y seguiremos haciéndolo.

El relevo lo toma con gusto Ramiro Gil Morel, de 31 años, con la bandera morada, amarilla y roja a sus espaldas. -Necesitamos un proyecto lo suficientemente ilusionante para que todos esos cambios que estamos pidiendo se cohesionen en una sola idea: la Tercera República-. Y matiza. – Si los jóvenes sabemos encontrar la cohesión en esa idea, habrá un cambio real, en el que las bases del sistema y del estado serán verdaderamente democráticas y estarán basadas en los principios de la libertad, igualdad y fraternidad.

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Ramiro Gil Morel en el acto de la Plaça de la República /Anna Adeliño

Suena A las barricadas y la multitud deja de murmurar para alzar la vista, reconociendo la melodía, y empezar a cantar. Tras muchos años de movimiento vecinal, hoy la Plaza es por fin suya, abanderada con unos colores, pero también con unos valores que después de 85 años, resurgen más vivos que nunca.

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