Medio Ambiente

Louis Lemkow: “Si no damos espacio al medio ambiente, tendremos un colapso a todas las escalas”

Andrés Herrera / Javier Méndez

1/05/2016


Neoliberalismo. Una palabra cada vez más oída en estos días de crisis e inseguridad constante. ¿Porqué es importante saber que implica?

La globalización así como la situación económica y política en la que nos encontramos nos ha llevado a un momento de nuestra historia, en el que la desigualdad es cada vez más evidente pero sorprendentemente aceptada. La explotación de la naturaleza causada por el irreal deseo neoliberal de crecimiento infinito, traerá graves consecuencias.

Esta reflexión, fruto de una charla informal más que de una entrevista, es la que hace Louis Lemkow, catedrático en sociología y actual miembro del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA). Actualmente Louis Lemckow trabaja también en la re-edición de su libro: Sociología Ambiental de Ed. Icaria.

Lemcow

Louis Lemkow, catedrático en sociología ambiental e investigador en el ICTA de la UAB / Andrés Herrera

AM: ¿Cómo definiría un sociólogo el concepto de globalización?

LL: En primer lugar, cuando hablamos de globalización, tendemos a caer en un cierto reduccionismo. La globalización abarca muchas más cosas, aunque normalmente nos centremos en la parte económica y cultural. En realidad, implica también cuestiones sociales, políticas y ambientales. Este último caso se puede reflejar en algunos ejemplos como el incidente de Chernóbil, un riesgo que perjudicó a la sociedad a nivel global.

De hecho, la bióloga y escritora Rachel Carson fue la primera persona que habló de los efectos medioambientales y como estos podían actuar a escala mundial.

AM: ¿Cómo definiría un sociólogo el concepto de neoliberalismo?

LL: El neoliberalismo es una teoría que da centralidad al mercado. Además defiende que el mercado se trata de una construcción humana, pero es un efecto natural que no debe ser distorsionado.

AM: ¿Por qué?

LL: Porque beneficia a los actores menos débiles de esta sociedad. Según el neoliberalismo, eso es una afrenta contra la propia naturaleza del mercado, ya que deben existir actores dominantes. Y son dominantes porque se consideran mejores que el resto.

Máximo Sandín, profesor titular e investigador de la UA de Madrid. Lamarck y los mensajeros. Ed. Istmo.

Yo siempre hago una relación entre el neoliberalismo, el reduccionismo biológico y  el darwinismo social. Las tres teorías justifican que deben existir las desigualdades porque son naturales y  nos permiten avanzar hacia el progreso. Filósofos como Herbert Spencer argumentaban que favoreciendo al débil entrabamos en la decadencia.

Gabriel Moreno González

AM: ¿Qué significa para usted el orden social?

LL: Existen dos significados. Uno de ellos define el orden como estructura social, es decir, saber la composición de la sociedad. La otra visión de orden social tiene un significado de ámbito político, de mantenimiento de la autoridad en la sociedad.

AM: ¿Cuáles cree que son los mecanismos que utiliza el neoliberalismo para instaurar y mantener el orden social?

LL: Depende de que la gente acepta los valores compatibles con la ideología neoliberal. Los medios de comunicación son muy importantes para lograr el orden social. Si miramos la concentración que hay en el planeta tenemos ejemplos como el News Corporation o  FOX.

Para ser más duro, las grandes instituciones religiosas como la Iglesia Católica, también se han encargado de mantener el orden manifestando unos valores que benefician a los actores dominantes.

AM: Ni la Iglesia se salva.

LL: Exacto. Los marxistas decían incluso que su influencia creaba en la gente una conciencia falsa, donde adoptas unos valores que no ayudan a tus intereses u objetivos y eso facilita el camino muchísimo para garantizar el orden promovido por las clases dominantes.

AM: ¿Qué símbolos nos hacen ver que vivimos en una sociedad sometida a la crematística de los recursos y no a su correcto aprovechamiento?

LL: Nuestra conducta esta basada en que creemos que no hay límites  en  el uso de los recursos naturales y esa es una gran mentira. Participamos de un estilo de vida ligado al neoliberalismo, que no contempla límites en el crecimiento y hace caso omiso de las necesidades del ecosistema.

Consumimos productos frívolos, que no son necesarios para nuestra supervivencia desde una concepción amplia. Yo por ejemplo, considero una locura la cantidad de coches que hay en Barcelona, no solo por el tamaño también por la cantidad de coches en relación con el número de usuarios.

Las tasas de contaminación de las ciudades son abismales y las emisiones perjudican al medio ambiente y  a nuestra salud. De hecho, en Barcelona se ha hecho un cálculo donde se ve el indice de mortalidad adicional que podría producir la contaminación.

La mentalidad de la gente sigue unas pautas de consumo que ya están socializadas y valores establecidos. Algunos investigadores aseguran que agotaremos todos los recursos de la Tierra antes que se produzca el gran impacto del cambio climático.

Manfred Max-Neef. La economía desenmascarada: del poder y la codicia a la compasión y el bien común. Ed. Icaria.

AM: ¿Cuáles son los signos más evidentes sobre los que hay que tomar medidas respecto a la ecología?

LL: La economía tiene que convivir como mínimo con la biosfera. Hasta ahora ha habido una explotación muy dura y no se ha tenido en cuenta los imperativos de la naturaleza y las limitaciones que impone tener unos determinados recursos. Hay formas distintas de actuar respecto a la economía para cambiar esta situación.

Una de ellas es ambientalizar la actividad productiva y el consumo. Es una visión reformista de centro izquierda. A través de la responsabilidad corporativa, podemos obligar a las empresas a ser más conscientes de los problemas que provocan utilizando una forma diferente de producción,como por ejemplo, reducir el uso de energía y otros recursos diferentes. El objetivo es simple: minimizar impactos.

Por otro lado, también se puede mantener la compatibilidad de la empresa con una reducción de recursos pero a una escala más pequeña. En India se intenta mejorar la calidad de vida de las clases más pobres con la utilización de herramientas ambientales. Es decir, por ejemplo, tienen que sacar agua de un pozo para regar las plantas. Normalmente se utilizan bombas de gasolina o diésel. Esto contamina, es ruidoso y muy caro para esas comunidades. ¿Entonces que se hace? Se utilizan placas solares para extraer el agua y regar el campo sin provocar emisiones. Todo ello a un coste barato.

AM: ¿Y existen otras opciones?

LL: En efecto. Existe otro tipo de ayuda en cuanto al reciclaje de recursos. Por ejemplo,  en África del Sur existe un tipo de planta invasora que se puede aprovechar para crear materiales y a su vez consigues eliminar una planta que pueda perjudicar a tu ecosistema.

Además, existen otras medidas más radicales que hablan de un decrecimiento planificado. Es interesante ver que en España, los momentos más duros de la crisis ha provocado una mejora de la situación medioambiental, ya que disminuía la producción y se contaminaba menos. De esta forma se comprueba que existe una relación directa entre el aumento de la producción y el crecimiento de emisiones de CO2.

Si se realiza un decrecimiento planificado, podemos reducir drásticamente las emisiones contaminantes. Además, el decrecimiento será inevitable, tanto si queremos como si no. Por eso es mejor empezar a planificarlo para estar preparados cuando llegue el momento.

AM: El decrecimiento desde un punto de vista científico es comprensible pero… ¿Puede la gente entender lo necesario del decrecimiento cuando en la sociedad en la que vivimos las personas se valoran por lo que tienen en vez de por quienes son?

LL: Buena pregunta. Es fácil detectar el problema actual con un análisis pero hacer entender a la gente la necesidad del decrecimiento es difícil. La gente valora mucho su estatus y para mantenerlo utilizan objetos. No basta con tener un coche si no que la sociedad te va juzgar según el tipo de coche que tienes. Podemos cambiar las leyes pero las actitudes sociales se mantienen. La violencia de genero es una prueba de ello. Esta legislada pero aun vivimos en una sociedad machista.

El dilema es que hay que cambiar las conductas, que provienen de las ideologías y eso es muy difícil.

AM: ¿Cómo cambiamos las pautas de comportamiento de la gente?

LL: Ese es el gran problema. Se puede lograr por supuesto pero  es un proceso lento. Las pautas están tan establecidas que la gente no se da ni cuenta. Yo creo sinceramente que los cambios ocurren cuando hay momentos de crisis.

La sociedad piensa las cosas cuando hay momentos de crisis, tanto personales como colectivas. Los conflictos son generadores de cambios de mentalidad. No hay más que ver nuestra situación política actual. Hace 10 años sería impensable la aparición de partidos como Podemos o Ciudadanos.

Si las cosas van más o menos bien, la gente no replantea pautas o valores de conducta. Es la nueva política de disuasión. Otra cuestión es la economía sumergida. El cobro en negro se tolera porque forma un colchón que ayuda a estabilizar esta desigualdad. Solo así se entiende que con el 20% de paro y sobre el 50% de paro juvenil la situación no haya llevado de glope a la sociedad a momentos generadores de cambios de mentalidad.

AM: ¿Crees que son necesarios que el planeta disfrute de unos derechos?

LL: Sin duda. Es más, creo que si no damos un espacio al medio delante del crecimiento económico y social, tendremos un colapso a todas las escalas económicas, sociales y ambientales.

 

Carlos Fernández Liria. El orden de ‘El Capital’. ¿Por qué seguir leyendo a Marx?. Ed. Akal.

AM: ¿Qué alternativas crees que existen o que deben crearse para cambiar la mentalidad de la gente ante esta situación?

LL: Siempre habrá gente heterodoxa que ponga en duda la doctrina establecida, pero como he dicho antes, partimos de la base que si las cosas van bien es difícil provocar un estado de cuestionamiento. Cuando hay problemas es más fácil abrir debates sobre cuestiones sociales y otras formas de organización.

Así pues, una alternativa que creo hay que adoptar desde ya, es el fomento de la participación. Hemos de dejar que fluya la participación en el ámbito político porque hoy en día la participación solo es formal. Ir solo a votar no cambia las cosas.

Yo creo que cada vez hay más conciencia que vivimos en un sistema poco participativo y democrático. Gracias a eso surgen movimientos sociales y políticos como Podemos que pretenden fomentar esa participación con las redes sociales y otras actividades. Yo mismo estuve en el año 88 como miembro de Iniciativa per Catalunya Verds para cambiar las cosas, pero no logré nada. Esto se debe a que son estructuras con unos tipos de intereses que contradicen a la participación y que son muy difíciles de cambiar.

AM: ¿Existe un concepto llamado ecologismo liberal o de las élites capitalistas. En qué consiste?

LL: Es una consciencia que se tiene que conservar la naturaleza desde las clases más elitistas. La gente no puede acceder a distintos espacios de la naturaleza para evitar daños. Yo lo definiría como un conservacionismo elitista o ecologismo conservador. Ya existen diferentes organizaciones sobretodo en Estados Unidos,  que se encargan de hacer esta conservación.

AM: ¿Y las clases dominantes utilizan realmente esos espacios para su propio beneficio?

LL: Sí, efectivamente. No lo dicen abiertamente, pero no dudes de ello.

 

 

Plantando un futuro

Javier Méndez

17 / 04 /2016


La mañana se alza con un sol abrasador propio de los días de julio. La playa de Arenys de Mar no solo llama la atención por el deseo refrescante de un buen baño, sino por dos largas hileras con 195 hoyos cavados con antelación. Una camioneta cercana transporta todas las plantas en la parte trasera. Al lado, el equipo monta la parada con sus palas, mangueras y el abono necesario para sembrar, mientras que los primeros voluntarios llegan con sus mochilas. Son niños.

– Se tratan de plantas muy resistentes y son autóctonas, ya que llevan viviendo aquí mucho antes que nosotros. Son distintas a las que veis normalmente porque aguantan la salinidad y necesitan poca agua.

Los jóvenes observan a Óscar en una mezcla extraña entre suspicacia y curiosidad, de modo que se acercan a ellos para aprender a plantar diferentes especies propias del litoral como el Tamarix Africano, el saquitero y el lentisco.

– ¿Listos para plantar niños? – pregunta una de las monitoras del Cau Escolta. Los niños afirman al unisono

– En marcha, juntaos por parejas – añade Óscar.

La pequeña Laura agarra rápidamente a Pol y los mayores ríen. Las palas se reparten y comienza el arduo trabajo. Así es como se desarrolla la plantada para recuperar la playa de Arenys, un plan que comenzó en 2007 por la iniciativa de la jardinera local y un ayuntamiento con visiones de futuro.

“El objetivo era atraer a la ciudadanía y naturalizar la playa, después de todos los años en los que hemos destruido este espacio por preservar una estética que no nos conviene” explicaba la jefa de medio ambiente, Inés Malleu. La actividad  cumple con la llamada Agenda 21, un plan de acción local a favor de la sostenibilidad que trata seriamente el problema de la explotación de recursos naturales entre otras cosas. El programa fue expuesto a mayor escala en 1989 durante la Asamblea de Naciones Unidas con un documento complejo aprobado por la mayoría de gobiernos.

Conforme avanza la mañana, los niños continúan sembrando inocentemente las plantas y algunos jubilados les ayudan en la tarea. Se acercan caras nuevas curiosas por la escena y deciden participar plantando su propio arbusto. Los padres y abuelos escuchan las explicaciones de Óscar mientras que las carretillas y las regaderas suben y bajan generando mucho tráfico. Se respira un movimiento agradable. Por otro lado, surgen otras voces que nos aproximan a una realidad preocupante.

– ¿Es que la gente no se entera que necesitamos las plantas para vivir?-  La jardinera Amelia preguntaba a un trotamundos con tono burlesco.

El trotamundos dejó de observar la plantada y le respondió:

– Quizá es porque la gente lleva décadas viviendo en el pensamiento del consumo. Desde el 1986 que la Tierra superó el límite sostenible. No se puede crecer para siempre.

– Cierto. Lo que pasa es que no nos damos cuenta de lo que perdemos. Me alegra por eso que la generación más joven aprendan a valorar la naturaleza de esta forma.

La expresión de Amelia era sincera. Se despide con la excusa de tener algo importante que hacer  y se une al trabajo con los niños. Lluc la acompaña decidido con la manguera aun chorreando agua. La monitora Núria supervisa todo ,junto con las demás, desde el otro lado de la hilera. También han estado plantando, llevan desde las 10 de la mañana trabajando con el calor y un viento frustrante. Se las ve cansadas pero por suerte el equipo esta repartiendo agua. Todo marcha bien.

El Técnico del Área de Medio Ambiente, Jordi Simó, adopta el papel de cultivador con su rastrillo y carretilla. De vez en cuando se detiene y ayuda al resto a hacer la faena. ” Aunque resulte más costoso cuidar y restaurar las plantas cada cierto tiempo, el gasto es mínimo. La vegetación es autóctona y resistente. Además creo que es una gran inversión y que cada vez más la gente le pone ganas a este proyecto comunitario, ya que la playa es de todos y hay que cuidarla”.

Y no le falta razón. El número de personas aumenta poco a poco buscando el centenar, y sigue así, hasta que termina la plantada pasadas las 3 horas. Objetivo conseguido: La participación popular. Cada uno de los presentes ha podido vislumbrar el oasis, que dejarán esas pequeñas plantas sembradas en el campo. Han visto el futuro bajo la arena y han podido comprobar el sentido que tiene el esfuerzo invertido. No obstante, lo mejor que deja es el mensaje final: Volveré la próxima vez.

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Blanes se niega a prolongar la C-32

Álex Sotillos

17 / 04 / 2016


Piezas de dominó repicando sobre mesas de madera, risas de sabiduría, ambiente de barrio. Parece un domingo cualquiera en el Local Social del barrio de Ca La Guidó, un barrio obrero que siempre ha tenido un peso fundamental en la lucha social del municipio costero de Blanes. Pero parece que hay nuevos invitados. No son jubilados que van a pasar el rato, sino personas de todas las edades que están unidos por un único motivo: votar.

DSC_0128Un vecino de Ca La Guidó (Blanes) votando en la consulta sobre la prolongación de la C-32 /Álex Sotillos

Hoy Blanes decide si quiere o no alargar la autovía que une la costa desde Barcelona hasta la ciudad blandense: la C-32. Los que están a favor de prolongarla defienden la idea del progreso y la comunicación entre ciudades. Los que están en contra critican la deforestación que significaría dicha prolongación.

Las urnas empiezan a recibir votos desde las diez de la mañana. No deja de entrar y salir gente del Local Social, aunque a cuenta gotas. Jordi Urgell, regidor de Batega per Blanes, que llega a la media hora de poner las urnas, critica la poca publicidad que se ha dado a la consulta desde el ayuntamiento, gobernado por el PSC y CDC. Albert, vecino de Blanes, reprueba al Ayuntamiento, que está a favor de la C-32, que no haya “dicho nada” y que se haya “sacado el muerto de encima” sin dar pie a debate alguno sobre el tema.

 

El ‘SÍ’ a la prolongación

Miguel Ángel, vecino del barrio de Ca La Guidó, lleva trabajando toda su vida en el mundo de la hostelería, sobretodo en Lloret de Mar, la población costera más cercana a Blanes, capital turística de la comarca de La Selva. Es jefe de restaurante en el Hotel Xaine Park y cada día ha de pasar por una carretera infestada de vehículos. Él cree que si se prolongara la C-32 hasta Lloret, la carretera por la que cada día conduce hasta su trabajo “tendría más fluidez, ya que todos los que usan la C-32 desde Barcelona seguirían hasta llegar a Lloret de Mar”.

Miquel Lupiáñez, alcalde de Blanes y líder del PSC, cree que el proyecto público-privado coordinado con Abertis es “la mejor opción para solucionar los problemas de movilidad de los ciudadanos” de todos los pueblos afectados, “Lloret, Tossa, Blanes, Palafolls y Malgrat”. Lupiáñez defiende que la prolongación de la C-32 permitiría, “en un espacio único de comunicación, que el ciudadano se pueda movilizar entre estas poblaciones sin pasar por los núcleos urbanos y, de esta manera, ir más rápido y más seguro”.

– ¿Quién crees que ganará? – le pregunta con curiosidad Manolo, un jubilado de unos 70 años, a su amigo Juan.

– ¿La consulta o la partida? – le responde Juan, dudoso.

– La consulta… la partida puede dar muchas vueltas.

– Yo creo que saldrá que no. La gente de Ca La Guidó queremos tranquilidad, pero los demás prefieren que no se corten los árboles – afirma Juan con un tono triste y bajo.

 

Abertis, el más beneficiado

Abertis es una multinacional que tiene empresas en España, Francia, Argentina, Chile, Brasil, Colombia y Puerto Rico. Es la principal constructora de carreteras del estado español y quiere seguir sumando, esta vez consiguiendo mayor poder en la Costa Brava, alargando la autovía C-32 hasta Lloret de Mar.

El pasado 7 de abril, toda la oposición votó en contra de este proyecto (13 regidores de ICV-EUiA, Batega per Blanes, ERC, CUP y PP), ante la abstención del equipo de gobierno de socialistas y convergentes.

El regidor de Batega per Blanes, Jordi Urgell, está en contra por tres motivos fundamentales: porque “ni Blanes ni la Generalitat de Catalunya se lo pueden permitir”, “por la deforestación que significaría” (“85.000 árboles aproximadamente”) y porque “no se han estudiado bien otras alternativas que podrían favorecer mucho más a Blanes”.

Urgell piensa que el máximo beneficiario, además de los vecinos de los barrios afectados por el tráfico, es Abertis, que conseguiría muchos más clientes y, en consecuencia, se enriquecería más “a costa de los ciudadanos blandenses”.

Gana el ‘NO’

La luz del sol va menguando. Se abren las urnas y se contabilizan los votos. El Local Social de Ca La Guidó va vaciándose poco a poco.

Lupiáñez en una rueda de prensa da los resultados a la luz de la luna. El 71,35% de los ciudadanos ha votado en contra de la prolongación de la C-32, mientras que el 28,06% lo ha hecho a favor, aunque solamente han votado 2.391 personas (el 7,28% de la población local). La votación no es vinculante, pero quiénes han ido a votar han hablado claro.