capitalismo

Arcadi Oliveres: “Mientras el capitalismo sea un sistema imperante las diferencias seguirán creciendo”

Anna Adeliño / Álex Sotillos

02/05/2016


 

El crecimiento de la pobreza y las desigualdades es el monotema que está en boca de todos durante esta época de crisis. Nadie se ha visto libre de sus efectos o de ver cómo amigos, conocidos o, incluso, familiares se han visto afectados por este crack económico. Sin embargo, ¿sabemos realmente cuáles son los motivos que hay detrás de este margen de desigualdad creciente?

Arcadi Oliveres es profesor de economía de la Universitat Autònoma de Barcelona y cofundador del proyecto Procés Constituent, entidad de ámbito catalán que pretende establecer las bases de una futura Cataluña independiente. Oliveres es conocido por su trayectoria activista, como por ejemplo en Justícia i Pau, organización que promueve y defiende los derechos humanos en todo el mundo. Desde Alter Mundis le hemos entrevistado con el objetivo de entender qué es la globalización y cómo nos afecta desde una perspectiva global a un punto de vista local como lo es la ciudad de Barcelona.

Arcadi Oliveres 01 (Autora - Janine Künzi)

Arcadi Oliveres, profesor de economía de la Universidad Autónoma de Barcelona / Janine Künzi

 

Alter Mundis: ¿Qué es la globalización?

Arcadi Oliveres: La economía global es un fenómeno que ha producido la evolución actual del capitalismo, en el que prácticamente toda la economía mundial está unificada, por el comercio de mercaderías, el movimiento de capitales, la distribución de las tecnologías y las vías de comunicación y de información.

AM: ¿Qué relación hay entre la globalización actual y la desigualdad mundial creciente?

AO: La desigualdad va creciendo porque las relaciones, sean comerciales, financieras o culturales, son injustas. Esto es así porque los que intercambian comercialmente, monetariamente o culturalmente no están todos en igualdad de condiciones. Por lo tanto, siempre hay uno que acaba imponiendo sus condiciones al otro y, en consecuencia, mientras uno se enriquece el otro se empobrece. Esto puede pasar a nivel de países, de ciudades y de personas.

AM: ¿Cuáles serían las claves para poder frenar la globalización?

AO: Hay varias pero para mí una de las más importantes sería establecer obstáculos a los movimientos financieros, especialmente a los que tienen un carácter especulativo. Aproximadamente el 90% de las operaciones de bolsa son fraudulentas y se tendrían que prohibir.

AM: Según un estudio realizado por el Ayuntamiento de Barcelona en la época de Xavier Trías y sacado a la luz en la de Barcelona en Comú, entre 2012 y 2013 la desigualdad entre los barceloneses creció considerablemente. La cantidad de personas con las rentas más bajas pasaron de ser del 7’9% de la población en 2012 al 10,7% en 2013. Mientras tanto, la gente con rentas más bajas, pasó de ser el 14’9% al 17,8%. ¿Por qué cada vez hay más ricos y, a su vez, cada vez hay más pobres?

AO: Este fenómeno que se produce en Barcelona es perfectamente aplicable a nivel de Cataluña, España, Europa y de todo el mundo. La acumulación de las 5 fortunas de las personas más ricas del mundo supone unos ingresos similares a los de la mitad de la población mundial, lo cual es realmente un escándalo. ¿Cuál es la razón? La razón se llama capitalismo. Mientras el capitalismo sea un sistema imperante, desigual, generador de diferencias e impropio de nuestra sociedad, las desigualdades seguirán creciendo. El capitalismo lo que pretende es el beneficio de unos pocos, en detrimento de la pobreza de muchos y mientras no nos saquemos de encima este horroroso capitalismo las diferencias seguirán creciendo.

AM: Una de las soluciones que se proponen, no para acabar con el capitalismo pero sí para disminuir en cierta medida el riesgo de exclusión social, son medidas como las que plantea Barcelona en Comú en cuanto a la renta mínima o Podemos en cuanto a la renta básica. ¿Cree usted que son medidas que solucionarían el problema de la pobreza relativa, aunque sea parcialmente?

AO: Es evidente que hasta que no consigamos acabar con el capitalismo, cosa que no veo que se vaya a producir de la noche a la mañana, hay que buscar un paliativo para mejorar la situación. La propuesta de Barcelona en Comú está en marcha, por lo menos en el Parlament de Catalunya, desde hace tiempo. Yo mismo fui uno de los impulsores del proyecto de ley para que se aprobara. Pero por desgracia el gobierno de CDC durante estos años ha impedido que avance de una manera absoluta, aunque tenía una amplia recogida de firmas. Se necesitaban 50.000 y teníamos 126.000. La derecha ha actuado como derecha, y no ha permitido que esta medida paliativa funcionara.

Había otras, como el incremento del salario mínimo, la eliminación del fraude fiscal, la ley de dependencia y otras propuestas para que esta pobreza disminuyera. Pero lamentablemente en Cataluña y en toda España, es difícil que se subsanen.

AM: Por ese mismo motivo, la renta per cápita también es sumamente dispar entre barrios ricos y pobres.

AO: Sí, por supuesto. Entre Pedralbes y el Besós, por ejemplo, puede haber 10 años de diferencia de esperanza de vida.

AM: En referencia al aumento del salario mínimo interprofesional (SMI), ¿de qué manera podría afectar esto a la reducción del riesgo de pobreza o de exclusión social?

AO: Si alguien tiene un mínimo de ingresos garantizados para cubrir determinadas necesidades básicas es evidente que se reduce muchísimo su riesgo de pobreza. Evidentemente depende de cómo se utilice, de cómo se reparta. En los países nórdicos del norte de Europa se ha aprobado esta medida y se ha demostrado que la pobreza ha disminuido de una manera clarísima. De.beríamos fiarnos de ese hecho buscar recursos para que eso fuera posible.

AM: ¿Qué opina sobre la afirmación que hacen algunos de que “la subida del SMI favorecería la economía sumergida”, es decir, que los empresarios en vez de otorgar ese SMI a sus empleados, les contratarían en negro para ahorrarse ese dinero?

AO: Yo les diría dos cosas. Primero, que intentaran ellos mismos vivir con el SMI, a ver si lo consiguen. Y, en segundo lugar, que favorecería la economía sumergida está claro, pero en general todos los grandes empresarios ya practican la economía sumergida, llevando sus negocios a paraísos fiscales. Siendo así, deberíamos decirles que quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Esta afirmación por tanto es inválida completamente.

AM: Según el Instituto de Estadística de Cataluña (IDESCAT), en 2014 había un 26% de la población catalana en riesgo de pobreza, casi dos puntos más que en 2013. ¿Qué factores cree que intervienen en este hecho?

AO: En la situación de pobreza, precariedad y exclusión que se está dando en toda Barcelona, Cataluña y España intervienen dos elementos. Primero, la falta de ingresos regulares, derivados del desempleo o de empleos muy precarios. Por otro lado, la falta de prestación social. Cuando alguien se encuentra en una falta de ingresos derivados del trabajo, puede tener la compensación de lo que podríamos llamar las prestaciones sociales: el que tenga un seguro de desempleo, una pensión digna, una ley de dependencia que favorezca a sus familiares… Y esto, por descontado, no se da en los casos de personas que se encuentran bajo el umbral de la pobreza.

AM: ¿Por qué la desigualdad es más prominente en las grandes ciudades que en el resto de territorios del estado, como zonas rurales y demás?

AO: Las dos necesidades básicas, que son la de alimentación y vivienda, son más fácilmente conseguibles en una sociedad rural. El acceso a los alimentos derivados de la agricultura o de la propia situación de la población es más fácil y el techo lo tiene asegurado prácticamente todo el mundo, porque hay casas vacías, hay gente que acoge a sus parientes o conocidos y muy pocos tienen que dormir en la calle. Por tanto, estas necesidades en el mundo rural quedan cubiertas. Además, todavía en el mundo rural funciona aquello que se ha perdido en las ciudades: la solidaridad vecinal. Si tu vecino que vive al lado y come o vive mal, le echas una mano. Aquí, ignoramos quien vive al otro lado del muro de casa, aunque esté a 20 centímetros de ti.

AM: Centrándonos en Barcelona, podemos observar que años atrás los ciudadanos en riesgo de pobreza se concentraban en barrios concretos, como es el caso del Raval. Hoy en día, según un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE), ese mismo riesgo social se ha “democratizado”, es decir, se ha extendido a otros barrios de clases humildes (clase media-baja o media), sobre todo en Barcelona y sus alrededores, afectando así la pobreza y la exclusión social a un mayor número de población. ¿A qué se debe este hecho? ¿Se trata de una expansión del riesgo de exclusión social a otras clases sociales?

AO: Sí, así es. El aumento cuantitativo de la pobreza también se ha extendido a otros grupos que hasta ahora habían quedado poco afectados. Quienes tratan este tema, como por ejemplo Cáritas, hablan de los “nuevos pobres”: unos grupos sociales que no estaban sumidos en la pobreza. Un ejemplo son las personas jubiladas, que se consideraba que con una pensión podían vivir bien. Hoy las pensiones han quedado congeladas, muy disminuidas, y en ocasiones la propia pensión de un abuelo ha tenido que cubrir a otros miembros que se han quedado sin trabajo. También se ve en las llamadas familias ‘monoparentales’, aquellas en las que sólo un miembro ingresa dinero, cosa que debido a la crisis se da con mucha frecuencia. Antes había familias en que ambos miembros de la pareja tenían ingresos, aunque fueran mínimos. Por descontado también es necesario tener en cuenta a los inmigrantes, que llegaban aquí llamados por la euforia de la construcción y cosas por el estilo. Al final esos negocios han ido menguando y esos ingresos que antes eran regulares ahora son completamente irregulares. No hay que olvidar tampoco la “pobreza juvenil”, que es la dificultad de acceso al empleo por parte de la gente joven. Yo diría que todos estos grupos hacen que la pobreza no quede concentrada ni en un grupo social determinado, ni tampoco en un barrio, sino que se ha extendido a muchas capas de población y a todos los barrios.

AM: Un estudio realizado por Cáritas constata que antes de la crisis atendían sobre todo a población inmigrante y familias monoparentales, y a partir de ésta, los autóctonos han ganado más presencia. ¿Considera usted que este hecho tiene alguna relación con la expansión de la pobreza a los diferentes barrios y grupos sociales que comentábamos anteriormente?

AO: Es evidente que, cuando la pobreza se extiende, acaba afectando a cada vez más capas de la población. Si antes eran los más débiles de la escala social quienes se encontraban en la pobreza relativa, llámense inmigrantes o sintecho, ahora también hay otros habitantes que sin estar durmiendo en la calle o sin tener dificultades de supervivencia, tienen dificultades para cubrir sus necesidades vitales. Lo que hacen es intentar buscar ayuda, por ejemplo en el Banco de Alimentos, Cáritas o Cruz Roja, la parroquia de al lado, los servicios sociales…

AM: Otro dato importante que señala el estudio mencionado es que el 30% de los casos que atiende Cáritas son menores de edad. Esto supone un aumento considerable respecto a las cifras de 2005-2008, que eran del 12,7% máximo. ¿Se puede deber a que cada vez más familias intentan sobrevivir en una situación de pobreza, sin acceso a bienes básicos como alimentos, luz o agua? ¿Cuáles cree que pueden ser las consecuencias para las familias y, en concreto, para la salud de los menores?

AO: Esta es la parte más sensible y triste e indudablemente inadmisible, porque los niños son la parte más vulnerable y acaban sin tener cubiertas necesidades básicas como la calefacción y el agua. Esto, además de una desgracia, es un verdadero escándalo.

En un acto que se produjo hace un par de meses, un grupo de personas protestaba por la precariedad de las becas comedor. Hay menores de edad que, al no tener los ingresos suficientes en su casa, acaban requiriendo las becas comedor para que en la escuela puedan comer gratuitamente. En Semana Santa del año 2015 algunas escuelas de Barcelona abrieron las puertas, aun siendo vacaciones, para poder dar como mínimo una comida caliente al día a los niños. Lo que decían estas personas que se manifestaban es que la Generalitat ha previsto para estos comedores escolares un presupuesto anual de 50 millones de euros, para satisfacer estas necesidades. Y solo quiero decir, a título de comparación, que mientras la Generalitat gasta 50 millones de euros en comedores escolares, el ejército español gasta cada día 52 millones de euros. Hemos llegado a la imbecilización total de la población.

AM: ¿Una de las causas por la que no se cubren estas necesidades es una falta de voluntad política?

AO: Absolutamente. La mayoría de los políticos no están al servicio de la población sino al servicio de los intereses de unos pocos y, por tanto, actúan en consecuencia. Hacen mal, pero peor hacemos nosotros cuando al final les votamos. Hemos pasado una etapa en los últimos cuatro años en que la población española ha sido martirizada con el gobierno del Partido Popular y tras las elecciones, aunque haya perdido votos, sigue siendo el partido que más votado. Esto significa un alfabetismo total por parte de la población. Hay que tener conciencia de lo que sucede.

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Louis Lemkow: “Si no damos espacio al medio ambiente, tendremos un colapso a todas las escalas”

Andrés Herrera / Javier Méndez

1/05/2016


Neoliberalismo. Una palabra cada vez más oída en estos días de crisis e inseguridad constante. ¿Porqué es importante saber que implica?

La globalización así como la situación económica y política en la que nos encontramos nos ha llevado a un momento de nuestra historia, en el que la desigualdad es cada vez más evidente pero sorprendentemente aceptada. La explotación de la naturaleza causada por el irreal deseo neoliberal de crecimiento infinito, traerá graves consecuencias.

Esta reflexión, fruto de una charla informal más que de una entrevista, es la que hace Louis Lemkow, catedrático en sociología y actual miembro del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA). Actualmente Louis Lemckow trabaja también en la re-edición de su libro: Sociología Ambiental de Ed. Icaria.

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Louis Lemkow, catedrático en sociología ambiental e investigador en el ICTA de la UAB / Andrés Herrera

AM: ¿Cómo definiría un sociólogo el concepto de globalización?

LL: En primer lugar, cuando hablamos de globalización, tendemos a caer en un cierto reduccionismo. La globalización abarca muchas más cosas, aunque normalmente nos centremos en la parte económica y cultural. En realidad, implica también cuestiones sociales, políticas y ambientales. Este último caso se puede reflejar en algunos ejemplos como el incidente de Chernóbil, un riesgo que perjudicó a la sociedad a nivel global.

De hecho, la bióloga y escritora Rachel Carson fue la primera persona que habló de los efectos medioambientales y como estos podían actuar a escala mundial.

AM: ¿Cómo definiría un sociólogo el concepto de neoliberalismo?

LL: El neoliberalismo es una teoría que da centralidad al mercado. Además defiende que el mercado se trata de una construcción humana, pero es un efecto natural que no debe ser distorsionado.

AM: ¿Por qué?

LL: Porque beneficia a los actores menos débiles de esta sociedad. Según el neoliberalismo, eso es una afrenta contra la propia naturaleza del mercado, ya que deben existir actores dominantes. Y son dominantes porque se consideran mejores que el resto.

Máximo Sandín, profesor titular e investigador de la UA de Madrid. Lamarck y los mensajeros. Ed. Istmo.

Yo siempre hago una relación entre el neoliberalismo, el reduccionismo biológico y  el darwinismo social. Las tres teorías justifican que deben existir las desigualdades porque son naturales y  nos permiten avanzar hacia el progreso. Filósofos como Herbert Spencer argumentaban que favoreciendo al débil entrabamos en la decadencia.

Gabriel Moreno González

AM: ¿Qué significa para usted el orden social?

LL: Existen dos significados. Uno de ellos define el orden como estructura social, es decir, saber la composición de la sociedad. La otra visión de orden social tiene un significado de ámbito político, de mantenimiento de la autoridad en la sociedad.

AM: ¿Cuáles cree que son los mecanismos que utiliza el neoliberalismo para instaurar y mantener el orden social?

LL: Depende de que la gente acepta los valores compatibles con la ideología neoliberal. Los medios de comunicación son muy importantes para lograr el orden social. Si miramos la concentración que hay en el planeta tenemos ejemplos como el News Corporation o  FOX.

Para ser más duro, las grandes instituciones religiosas como la Iglesia Católica, también se han encargado de mantener el orden manifestando unos valores que benefician a los actores dominantes.

AM: Ni la Iglesia se salva.

LL: Exacto. Los marxistas decían incluso que su influencia creaba en la gente una conciencia falsa, donde adoptas unos valores que no ayudan a tus intereses u objetivos y eso facilita el camino muchísimo para garantizar el orden promovido por las clases dominantes.

AM: ¿Qué símbolos nos hacen ver que vivimos en una sociedad sometida a la crematística de los recursos y no a su correcto aprovechamiento?

LL: Nuestra conducta esta basada en que creemos que no hay límites  en  el uso de los recursos naturales y esa es una gran mentira. Participamos de un estilo de vida ligado al neoliberalismo, que no contempla límites en el crecimiento y hace caso omiso de las necesidades del ecosistema.

Consumimos productos frívolos, que no son necesarios para nuestra supervivencia desde una concepción amplia. Yo por ejemplo, considero una locura la cantidad de coches que hay en Barcelona, no solo por el tamaño también por la cantidad de coches en relación con el número de usuarios.

Las tasas de contaminación de las ciudades son abismales y las emisiones perjudican al medio ambiente y  a nuestra salud. De hecho, en Barcelona se ha hecho un cálculo donde se ve el indice de mortalidad adicional que podría producir la contaminación.

La mentalidad de la gente sigue unas pautas de consumo que ya están socializadas y valores establecidos. Algunos investigadores aseguran que agotaremos todos los recursos de la Tierra antes que se produzca el gran impacto del cambio climático.

Manfred Max-Neef. La economía desenmascarada: del poder y la codicia a la compasión y el bien común. Ed. Icaria.

AM: ¿Cuáles son los signos más evidentes sobre los que hay que tomar medidas respecto a la ecología?

LL: La economía tiene que convivir como mínimo con la biosfera. Hasta ahora ha habido una explotación muy dura y no se ha tenido en cuenta los imperativos de la naturaleza y las limitaciones que impone tener unos determinados recursos. Hay formas distintas de actuar respecto a la economía para cambiar esta situación.

Una de ellas es ambientalizar la actividad productiva y el consumo. Es una visión reformista de centro izquierda. A través de la responsabilidad corporativa, podemos obligar a las empresas a ser más conscientes de los problemas que provocan utilizando una forma diferente de producción,como por ejemplo, reducir el uso de energía y otros recursos diferentes. El objetivo es simple: minimizar impactos.

Por otro lado, también se puede mantener la compatibilidad de la empresa con una reducción de recursos pero a una escala más pequeña. En India se intenta mejorar la calidad de vida de las clases más pobres con la utilización de herramientas ambientales. Es decir, por ejemplo, tienen que sacar agua de un pozo para regar las plantas. Normalmente se utilizan bombas de gasolina o diésel. Esto contamina, es ruidoso y muy caro para esas comunidades. ¿Entonces que se hace? Se utilizan placas solares para extraer el agua y regar el campo sin provocar emisiones. Todo ello a un coste barato.

AM: ¿Y existen otras opciones?

LL: En efecto. Existe otro tipo de ayuda en cuanto al reciclaje de recursos. Por ejemplo,  en África del Sur existe un tipo de planta invasora que se puede aprovechar para crear materiales y a su vez consigues eliminar una planta que pueda perjudicar a tu ecosistema.

Además, existen otras medidas más radicales que hablan de un decrecimiento planificado. Es interesante ver que en España, los momentos más duros de la crisis ha provocado una mejora de la situación medioambiental, ya que disminuía la producción y se contaminaba menos. De esta forma se comprueba que existe una relación directa entre el aumento de la producción y el crecimiento de emisiones de CO2.

Si se realiza un decrecimiento planificado, podemos reducir drásticamente las emisiones contaminantes. Además, el decrecimiento será inevitable, tanto si queremos como si no. Por eso es mejor empezar a planificarlo para estar preparados cuando llegue el momento.

AM: El decrecimiento desde un punto de vista científico es comprensible pero… ¿Puede la gente entender lo necesario del decrecimiento cuando en la sociedad en la que vivimos las personas se valoran por lo que tienen en vez de por quienes son?

LL: Buena pregunta. Es fácil detectar el problema actual con un análisis pero hacer entender a la gente la necesidad del decrecimiento es difícil. La gente valora mucho su estatus y para mantenerlo utilizan objetos. No basta con tener un coche si no que la sociedad te va juzgar según el tipo de coche que tienes. Podemos cambiar las leyes pero las actitudes sociales se mantienen. La violencia de genero es una prueba de ello. Esta legislada pero aun vivimos en una sociedad machista.

El dilema es que hay que cambiar las conductas, que provienen de las ideologías y eso es muy difícil.

AM: ¿Cómo cambiamos las pautas de comportamiento de la gente?

LL: Ese es el gran problema. Se puede lograr por supuesto pero  es un proceso lento. Las pautas están tan establecidas que la gente no se da ni cuenta. Yo creo sinceramente que los cambios ocurren cuando hay momentos de crisis.

La sociedad piensa las cosas cuando hay momentos de crisis, tanto personales como colectivas. Los conflictos son generadores de cambios de mentalidad. No hay más que ver nuestra situación política actual. Hace 10 años sería impensable la aparición de partidos como Podemos o Ciudadanos.

Si las cosas van más o menos bien, la gente no replantea pautas o valores de conducta. Es la nueva política de disuasión. Otra cuestión es la economía sumergida. El cobro en negro se tolera porque forma un colchón que ayuda a estabilizar esta desigualdad. Solo así se entiende que con el 20% de paro y sobre el 50% de paro juvenil la situación no haya llevado de glope a la sociedad a momentos generadores de cambios de mentalidad.

AM: ¿Crees que son necesarios que el planeta disfrute de unos derechos?

LL: Sin duda. Es más, creo que si no damos un espacio al medio delante del crecimiento económico y social, tendremos un colapso a todas las escalas económicas, sociales y ambientales.

 

Carlos Fernández Liria. El orden de ‘El Capital’. ¿Por qué seguir leyendo a Marx?. Ed. Akal.

AM: ¿Qué alternativas crees que existen o que deben crearse para cambiar la mentalidad de la gente ante esta situación?

LL: Siempre habrá gente heterodoxa que ponga en duda la doctrina establecida, pero como he dicho antes, partimos de la base que si las cosas van bien es difícil provocar un estado de cuestionamiento. Cuando hay problemas es más fácil abrir debates sobre cuestiones sociales y otras formas de organización.

Así pues, una alternativa que creo hay que adoptar desde ya, es el fomento de la participación. Hemos de dejar que fluya la participación en el ámbito político porque hoy en día la participación solo es formal. Ir solo a votar no cambia las cosas.

Yo creo que cada vez hay más conciencia que vivimos en un sistema poco participativo y democrático. Gracias a eso surgen movimientos sociales y políticos como Podemos que pretenden fomentar esa participación con las redes sociales y otras actividades. Yo mismo estuve en el año 88 como miembro de Iniciativa per Catalunya Verds para cambiar las cosas, pero no logré nada. Esto se debe a que son estructuras con unos tipos de intereses que contradicen a la participación y que son muy difíciles de cambiar.

AM: ¿Existe un concepto llamado ecologismo liberal o de las élites capitalistas. En qué consiste?

LL: Es una consciencia que se tiene que conservar la naturaleza desde las clases más elitistas. La gente no puede acceder a distintos espacios de la naturaleza para evitar daños. Yo lo definiría como un conservacionismo elitista o ecologismo conservador. Ya existen diferentes organizaciones sobretodo en Estados Unidos,  que se encargan de hacer esta conservación.

AM: ¿Y las clases dominantes utilizan realmente esos espacios para su propio beneficio?

LL: Sí, efectivamente. No lo dicen abiertamente, pero no dudes de ello.

 

 

La República ha llegado a Sabadell ¡Viva la República!

Andrés Herrera

18/04/2016


Este 14 de abril se celebra el 85 aniversario de la proclamación de la Segunda República del Estado español. Desde hace más de diez años, para conmemorarlo, Sabadell per La República cambiaba de manera simbólica el nombre de la calle Alfonso XIII por el de Calle de La República. Hoy, por fin, el cambio ha sido oficial y definitivo.

Antecedentes

Tras las elecciones del 27 de mayo del 2015 y unos acuerdos que podríamos calificar de malabares, Esquerra Republicana llega al ayuntamiento de Sabadell tras pactar con Crida per Sabadell, Unitat pel Canvi y Guanyem Sabadell. Tejemanejes, jugarretas, intereses, sillones y mamoneos al margen, lo cierto es que a día de hoy, existe una mayoría republicana instalada en el consistorio de una ciudad cuya vida política deja a Juego de Tronos como simple vodevil.

Tras un periplo que comenzó el  1 de julio de 2014 y que fue ratificado al aprobarse una moción presentada por Entesa, EUiA e ICV el 7 de abril de 2015, por fin nos hemos desecho del aficionado al sexo y la progenie, Alfonso XIII

Al pie del cañón

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Un público heterogéneo asistió al acto organizado por Sabadell per la República / Andrés Herrera

Para ser sincero, había poca gente, unas doscientas personas se concentraron frente la placa con el nombre del ominoso Rey portando banderas republicanas con el morado sustituyendo al rojo o añadiendo una estrella a la senyera aunque esto, para el ojo empático y observador que ha de ser el de un periodista no era lo más importante.

Abstrayéndome de nacionalismos excluyentes o forzosamente incluyentes lo que de verdad importaba en aquel momento eran las caras de las asistentes, caras, que reflejaban ilusión por la posibilidad de un cambio que alumbre esperanza para un mundo sumido en un proceso de demolición controlada de la socialdemocracia.

En Sabadell, una ciudad de doscientos mil habitantes los activistas que mantienen viva la lucha social en la ciudad no creo que superen los 300 o 400, diseminados en varios colectivos y organizaciones políticas, muchos de ellos con un pie en más de una.

Isidre Soler, que fuera candidato a la alcaldía por Entesa en dos ocasiones entre 2003 y 2007 y con 40 años de activismo a sus espaldas me cuenta en una entrevista informal lo que suponen los valores republicanos en un momento en el que el modelo económico actual, una estructura de poder, hace aguas.

“Aunque hay que distinguir entre un régimen político republicano de lo que son los valores propios del republicanismo y los valores del capitalismo, de los que realmente carece, al tratarse de un sistema depredador, es un sistema insolidario, que puede sostenerse gracias a la explotación de las personas y por tanto de los recortes en los derechos de las mismas.”

“Igual que el capitalismo vive de la rapiña de la economía, de la vida y de la salud de las personas, también vive de la rapiña del significado de las palabras y las expresiones. Yo pienso que no le hemos regalado los valores republicanos, se los ha apropiado, el capitalismo vive de esto. Un ejemplo es el término sostenibilidad, yo cuando siento que existen empresas que están destruyendo el planeta y hablan de sostenibilidad, algo pasa”

En este mismo sentido Joan Balart, presidente de Sabadell per La República organización responsable del acto, hace hincapié en los valores republicanos para hacer frente a la anulación por parte del capitalismo de estos mismos valores que se podría decir, nacieron con él, aunque por sus palabras duda que alguna vez fuesen verdaderamente aplicados.

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Joan Balart, presidente de Sabadell per La República / Andrés Herrera

“El capitalismo defiende solo los intereses de una minoría bienestante que intenta aprovecharse del esfuerzo y del trabajo de una mayoría. Esto está enfrentado directamente con los valores que nosotros defendemos, unos valores por los todos aporten según sus posibilidades y reciban según sus necesidades. “

“A partir de aquí los valores republicanos representan un cambio frente a los valores impuestos veladamente por el sistema capitalista hoy ya neoliberal.”

Tras las entrevistas el acto continuó con lo previsto, discurso de Balart y más tarde del alcalde de Sabadell por ERC Juli Fernández, ambos visiblemente emocionados.

 

 

Pero lo mejor estaba todavía por llegar y no me refiero al himno de Els Segadors, tras finalizar con el protocolo, muchas de las personas allí congregadas quisieron inmortalizar el momento con fotos corales.

No solo el grupo de ERC con la presencia del diputado Rufián inmortalizó el momento, la gente de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV), muchos de ellos de los primeros en promover el acto hace más de una década, también. Siguieron la gente de Unitat pel Canvi y los integrantes del Procés Constituent de Sabadell que también quisieron dejar el momento plasmado gráficamente en la memoria externa.

Si alguno de ustedes, lectores, quiere atisbar que significan los valores republicanos mediante un acto de empatía, miren las caras de las personas que asistieron al acto y descubrirán que representan dichos valores en el momento que nos encontramos hoy.

Salut!

 

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Blanes se niega a prolongar la C-32

Álex Sotillos

17 / 04 / 2016


Piezas de dominó repicando sobre mesas de madera, risas de sabiduría, ambiente de barrio. Parece un domingo cualquiera en el Local Social del barrio de Ca La Guidó, un barrio obrero que siempre ha tenido un peso fundamental en la lucha social del municipio costero de Blanes. Pero parece que hay nuevos invitados. No son jubilados que van a pasar el rato, sino personas de todas las edades que están unidos por un único motivo: votar.

DSC_0128Un vecino de Ca La Guidó (Blanes) votando en la consulta sobre la prolongación de la C-32 /Álex Sotillos

Hoy Blanes decide si quiere o no alargar la autovía que une la costa desde Barcelona hasta la ciudad blandense: la C-32. Los que están a favor de prolongarla defienden la idea del progreso y la comunicación entre ciudades. Los que están en contra critican la deforestación que significaría dicha prolongación.

Las urnas empiezan a recibir votos desde las diez de la mañana. No deja de entrar y salir gente del Local Social, aunque a cuenta gotas. Jordi Urgell, regidor de Batega per Blanes, que llega a la media hora de poner las urnas, critica la poca publicidad que se ha dado a la consulta desde el ayuntamiento, gobernado por el PSC y CDC. Albert, vecino de Blanes, reprueba al Ayuntamiento, que está a favor de la C-32, que no haya “dicho nada” y que se haya “sacado el muerto de encima” sin dar pie a debate alguno sobre el tema.

 

El ‘SÍ’ a la prolongación

Miguel Ángel, vecino del barrio de Ca La Guidó, lleva trabajando toda su vida en el mundo de la hostelería, sobretodo en Lloret de Mar, la población costera más cercana a Blanes, capital turística de la comarca de La Selva. Es jefe de restaurante en el Hotel Xaine Park y cada día ha de pasar por una carretera infestada de vehículos. Él cree que si se prolongara la C-32 hasta Lloret, la carretera por la que cada día conduce hasta su trabajo “tendría más fluidez, ya que todos los que usan la C-32 desde Barcelona seguirían hasta llegar a Lloret de Mar”.

Miquel Lupiáñez, alcalde de Blanes y líder del PSC, cree que el proyecto público-privado coordinado con Abertis es “la mejor opción para solucionar los problemas de movilidad de los ciudadanos” de todos los pueblos afectados, “Lloret, Tossa, Blanes, Palafolls y Malgrat”. Lupiáñez defiende que la prolongación de la C-32 permitiría, “en un espacio único de comunicación, que el ciudadano se pueda movilizar entre estas poblaciones sin pasar por los núcleos urbanos y, de esta manera, ir más rápido y más seguro”.

– ¿Quién crees que ganará? – le pregunta con curiosidad Manolo, un jubilado de unos 70 años, a su amigo Juan.

– ¿La consulta o la partida? – le responde Juan, dudoso.

– La consulta… la partida puede dar muchas vueltas.

– Yo creo que saldrá que no. La gente de Ca La Guidó queremos tranquilidad, pero los demás prefieren que no se corten los árboles – afirma Juan con un tono triste y bajo.

 

Abertis, el más beneficiado

Abertis es una multinacional que tiene empresas en España, Francia, Argentina, Chile, Brasil, Colombia y Puerto Rico. Es la principal constructora de carreteras del estado español y quiere seguir sumando, esta vez consiguiendo mayor poder en la Costa Brava, alargando la autovía C-32 hasta Lloret de Mar.

El pasado 7 de abril, toda la oposición votó en contra de este proyecto (13 regidores de ICV-EUiA, Batega per Blanes, ERC, CUP y PP), ante la abstención del equipo de gobierno de socialistas y convergentes.

El regidor de Batega per Blanes, Jordi Urgell, está en contra por tres motivos fundamentales: porque “ni Blanes ni la Generalitat de Catalunya se lo pueden permitir”, “por la deforestación que significaría” (“85.000 árboles aproximadamente”) y porque “no se han estudiado bien otras alternativas que podrían favorecer mucho más a Blanes”.

Urgell piensa que el máximo beneficiario, además de los vecinos de los barrios afectados por el tráfico, es Abertis, que conseguiría muchos más clientes y, en consecuencia, se enriquecería más “a costa de los ciudadanos blandenses”.

Gana el ‘NO’

La luz del sol va menguando. Se abren las urnas y se contabilizan los votos. El Local Social de Ca La Guidó va vaciándose poco a poco.

Lupiáñez en una rueda de prensa da los resultados a la luz de la luna. El 71,35% de los ciudadanos ha votado en contra de la prolongación de la C-32, mientras que el 28,06% lo ha hecho a favor, aunque solamente han votado 2.391 personas (el 7,28% de la población local). La votación no es vinculante, pero quiénes han ido a votar han hablado claro.

Sé que existo si te puedo mover

Anna Adeliño

17 / 04 / 2016


Banderas tricolores ondean en el aire. Docenas de pancartas reposan en el suelo, sabedoras de que en unos pocos minutos serán alzadas por una multitud vitoreante. Murmullos crecientes que se van concentrando lentamente en la plaza Virrei Amat de Barcelona. Pares de ojos curiosos que, desde los alrededores de la plaza, se topan con los colores rojo, amarillo y morado.

De nuevo, Nou Barris es este domingo el escenario de un nuevo acto en conmemoración del 85 aniversario de la proclamación de la Segunda República, organizado por el Ayuntamiento de Barcelona, con una alcaldesa Ada Colau muy comprometida con la causa republicana. Así lo anunció el ejecutivo barcelonés en un comunicado oficial presentando una serie de actos del 14 al 17 de abril, la mayoría en este distrito. Y el de hoy es un acto especialmente emotivo para los vecinos y vecinas de Nou Barris. La alegría es palpable en el ambiente, cada vez más visible a medida que la marcha, iniciada en Virrei Amat, se acerca al destino e inspiración de sus sonrisas: la ahora rebautizada Plaça de la República.

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La placa provisional de la ahora llamada Plaça de la República /Anna Adeliño

 

 De Plaça Llucmajor a Plaça de la República

-El cambio de nombre era indispensable, sobre todo en una ciudad como Barcelona, con todo lo que ha supuesto para la Segunda República, tenía que tener una plaza así- comenta Óscar Gil, vecino del distrito de 31 años, envuelto en la bandera tricolor.- El nombre llega por fin y no podemos más que felicitarnos.

Parece mentira que algo tan banal como un nombre pueda simbolizar una victoria histórica. Y es que el cambio de nombre de la Plaza que une Via Júlia y el paseo Valldaura es una petición histórica de la Mesa Unitaria de Nou Barris por la República. Josep Mª Gil Martínez, de 65 años y con una larga trayectoria en el movimiento vecinal, lo enfatiza:

-El que se cambie el nombre significa actualizar la voluntad de muchos vecinos y vecinas que, desde hace mucho años, venimos aquí para reivindicar el final de la dictadura y la consecución de la República como un espacio para el pueblo- afirma mientras entorna los ojos para ver con mayor claridad cómo los vecinos colocan la bandera republicana y catalana a los pies de la escultura de homenaje a la República de Josep Viladomat.

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Vecinos de Nou Barris colocando la bandera republicana y catalana en el monumento que preside la escultura de de Josep Viladomat /Anna Adeliño

 

Los valores, ¿fantasmas o realidad?

“Libertad, igualdad y fraternidad”. Con estas tres palabras se encabeza la marcha republicana. ¿Y qué opinan los participantes de esta fiesta ciudadana sobre estos valores tan mencionados y coreados a la par que el lema “España, mañana, será republicana”? ¿Son vigentes en un mundo globalizado como el actual, o han desaparecido para convertirse en un eco lejano de los libros de historia?

Mònica Palet, de 41 años, tiene muy claro que se han perdido. -Es básicamente por culpa del sistema neoliberal del consumismo puro y duro que se basa en el individualismo y no en la colectividad- comenta con cierto malestar, cerca del lugar donde minutos antes se había hecho la ofrenda floral en honor a los que lucharon por la causa republicana. -Hay movimiento social, pero también es importante que nuestros gobiernos a nivel institucional tengan en cuenta una época que nuestros abuelos y bisabuelos vivieron con orgullo.- Y concluye rechazando el sistema monárquico, “obsoleto y lleno de corrupción”.

Pilar García Velázquez, de 76 años, cree que los valores se han debilitado por haber sido perseguidos durante muchos años. Sin embargo, se muestra esperanzada y segura de que el legado de la república estará a salvo en las manos de la juventud del país. -Tenemos a unos jóvenes muy preparados, tengo su ilusión- afirma con convicción. -Fuimos a apoyar el 15M a Madrid. Lo que la gente mayor podíamos llevar de nuestro esfuerzo, lo llevamos, y seguiremos haciéndolo.

El relevo lo toma con gusto Ramiro Gil Morel, de 31 años, con la bandera morada, amarilla y roja a sus espaldas. -Necesitamos un proyecto lo suficientemente ilusionante para que todos esos cambios que estamos pidiendo se cohesionen en una sola idea: la Tercera República-. Y matiza. – Si los jóvenes sabemos encontrar la cohesión en esa idea, habrá un cambio real, en el que las bases del sistema y del estado serán verdaderamente democráticas y estarán basadas en los principios de la libertad, igualdad y fraternidad.

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Ramiro Gil Morel en el acto de la Plaça de la República /Anna Adeliño

Suena A las barricadas y la multitud deja de murmurar para alzar la vista, reconociendo la melodía, y empezar a cantar. Tras muchos años de movimiento vecinal, hoy la Plaza es por fin suya, abanderada con unos colores, pero también con unos valores que después de 85 años, resurgen más vivos que nunca.